Etoile No. 5 » Buscadora de estrellas y otros tesoros

MAMÁ, QUIERO UN SPINNER

Estas últimas semanas la escena de las tardes a la salida del colegio suele ser la misma:

-” Hola cariño, ¿cómo ha ido el día?

” Mamá, quiero un spinner, todos mis amigos tienen uno”

Para todas aquellas mamis que aún tengáis la suerte de no saber lo que es un Spinner, los Zomblings, los Gogos o los Pokemon… os explicaré que son pequeños juguetes que se ponen de moda en el colegio y causan furor entre los niños, suelen ser muy contagiosos, uno lo tiene, todos lo quieren. En este caso, el Spinner es una aspa de plástico o metal con un eje giratorio en medio, la gracia es que lo pones en distintas superficies como un dedo, la rodilla o la nariz y, como si de un malabarista se tratara, consigues que siga rodando durante tiempo por la inercia de las aspas.

Y es que los niños en el colegio son expertos en hacer virales los juegos más absurdos, los mini-juguetes capricho que pueden tener a su alcance facilmente. Y digo facilmente, porque están en cualquier kiosko, papelería o gasolinera del barrio, (sin nombrar las tiendas de los Chinos, que por supuesto también los tienen) además suelen ser económicos, de entre 1€ y 5€ y en cuanto los niños lo piden, los padres corremos a compránselo.  Yo lo he llegado a tener escrito en la agenda como tarea del miércoles “comprar un Spinner”.

Los Spinners además, he de contaros que se crearon con la idea de tranquilizar y canalizar la ansiedad de niños con TDA´s o déficit de atención, pero ahora parece ser que todos los niños lo necesitan y lo quieren.

He aquí el dilema: “¿He de salir corriendo a comprarle a mi hijo un aparatito de esos para que no sea el único niño del colegio que no lo tiene?. La respuesta la estuve meditando y,  aunque tenía sentimientos encontrados en mi cabeza y me costó tomar una decisión, la tengo clara: NO, no compraré un Spinner a mi hijo.  Aquí os doy mis  3 razones:

       1. No creo que sea sano darles lo que piden sin más, por muy fácil y económico que sea hacerlo.

Si conseguimos lo que queremos a la primera, dejaremos de dar importancia a un valor fundamental: el esfuerzo y la recompensa a un esfuerzo o trabajo realizado. Sin duda le hará muchísima más ilusión si termina consiguiendolo como premio a su buen comportamiento o al estudio. Se acostumbran a pedir  y a tener a su antojo, eso crea niños caprichosos y con poca tolerancia a la frustración.

Además, en el caso de familias con más hijos, uno lo pide y los otros se lo encuentran en sus manos por arte de magia. Porque tienes que tratar a todos por igual…. así que el mal de darles todo lo que piden, encima en este caso se aceptúa.

       2. No quiero sobrepotegerle para evitar que sea el único que no tiene el juguete. (pobrecito mi hijito)

Esta es la parte más complicada, es cuando te dices a ti misma que no pasa nada por comprarle el juguetito que tanta ilusión le hace y así puede jugar con otros niños en el patio, que sino estás siendo tú cómplice de que el pequeño no esté integrado entre los amigos. Incluso deseas que pronto se le caiga un diente y puedas tener la excusa perfecta para comprárselo…  Pues he de deciros que he comprobado que pasa justo lo contrario, como no tienen ese juguete, se esfuerzan por ser más simpáticos y mejores amigos con sus amigos para poder conseguir que se lo dejen un rato, aprenden a no tener algo que los demás tienen. El resto de compañeros le protegen más y terminan dejándole uno, con lo que también refuerzan el valor del respeto, cuidando el juguete que no es suyo.

    3. Quiero que busquen soluciones ellos mismos para conseguir uno.

La creatividad se activa sólo en momentos de necesidad, si estoy aburrido tengo la necesidad de buscar una forma de divertirme. Si no tengo algo que quiero, buscaré la manera de conseguirlo, con ruegos y promesas a los padres cada vez más sofisticados o como ha ocurrido en mi casa, que mi hija mayor se ha inventado su propio Spinner con una arandela de la caja de herramientas, unos palos de helado de madera que había por casa y mucho celo alrededor. No le ha funcionado y el Spinner casero no gira ni media vuelta, pero pasó la tarde intentándolo y buscando alternativas. Además estoy convencida que volverá a probar a hacer otro de otra manera y eso vale oro.

Para acabar con mi reflexión, os dejo la carta que ha escrito un profesor en Internet justo sobre este tema,  la encuentro muy interesante:

Maestro Konrad Vic
El fin de curso del año 2017 ya pasará a la historia como aquel en el que los maestros intentaron dar clase mientras los niños daban vueltas y vueltas a su “spinner”, como si de un grupo de desintoxicación de alguna sustancia se tratase.

Aparentemente no tiene maldad ninguna y claro, cuando te dicen … ( voz de científico) “es un juguete creado para calmar la ansiedad en los niños hiperactivos”… pues uno piensa que si los prohíbe, quedará como un ogro insensible que no deja que los niños calmen su ansiedad.

La verdad es que desconocía que el 100% del alumnado de mi centro tuvieran problemas de ansiedad o hiperactividad, yo pensaba que solo había diagnosticados unos pocos y como todo el mundo sabe, cada caso es discutible.

Lo que si tengo claro es, que estamos ante la generación de la SOBRE ESTIMULACIÓN , del no permitir que el niño se aburra un instante, de niños que cuando comen en casa además escuchan música con sus cascos ,con la mano libre juegan con el móvil, todo ello frente de la televisión mientras su madre les pregunta… ¿Qué tal en la escuela? En un ejercicio de malabarismo mental que tengo mis dudas sobre si es bueno para el desarrollo de un menor, aunque cojonudo para el desarrollo económico de la última novedad viral.

Parece que además de tener una ansiedad irrefrenable, las nuevas generaciones son superdotadas, capaces de disfrutar de la buena música, giros y compases, mientras descubren la mejor forma de pasar al siguiente nivel del juego de turno, a la par que saborean e intuyen que en la comida de ese día había un ingrediente nuevo, mientras con el rabillo del ojo analizan en la tele la situación política del país, todo ello justo antes de elaborar un discurso propio con lo más destacado de lo vivido, sentido y aprendido, durante su mañana en el cole.

Really?

Hoy mis alumnos me preguntaban…

-¿Cómo eres tan creativo?
– Por que con vuestra edad cada vez que me aburría, no me ponían ningún aparatito en la mano. – Les he contestado.

Bien saben quiénes fueron mis compañeros y maestros que no había en el pueblo niño más nervioso que yo, cada mañana daba buena cuenta de uñas, lápices, bolis,… mientras con la pierna condenaba a mi compañero de al lado a un pequeño seísmo continuo.

Pero poco a poco empecé a focalizar mis nervios, empecé a dibujar para relajarme, a bailar o disfrutar la música que le robaba a mi hermana.

Ahora tengo claro que los grandes pensadores de la historia, Einstein, Newton, Steve Jobs, … o cualquiera de esas personas a las que admiramos, no son más listas que los demás, no tienen un cerebro superdotado, no son inalcanzables, es mucho más fácil.

Simplemente focalizaban mejor su atención, se concentraban en una única cosa hasta que lo terminaban, simple y llanamente , no se les iba el santo al cielo.

Por lo que me pregunto… ¿De verdad les estamos haciendo algún favor permitiendo que estén en mil cosas a la vez?

Creo sinceramente que deberíamos dejar de desarrollar el consumismo a costa de desarrollar la mente de las futuras generaciones”.

 

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  • 18 Mayo, 2017 - 2:43 pm

    Ruth - Completamente de acuerdo, pero qué difícil es ir a contracorriente…respuestacancelar

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